Ordenar espárragos, engañar al cliente

Hace unas semanas unas amigas trajeron un tarro de puntas de espárragos, calibre gueso. Al abrirlo me llevé tal sorpresa que decidí grabar este vídeo.

Creo que es cada vez más evidente que las grandes empresas de alimentación están muy poco interesadas en el consumidor, mucho en los beneficios y que recurren a todo tipo de artimañas para hacernos creer que sus productos son los mejores, cuando la mayoría de las veces simplemente es mierda y marketing.

Si la brillante idea -como el arroz- de las sopas de colores la asocié en su momento a una pija rubia con máster MBA en universidad privada que la última vez que piso tierra fue para hacerse un peeling de barro del Mar Muerto, este tarro de espárragos lo imagino como una idea masculina, de carne de gimnasio y coca-cola zero, de los que separan un poco el índice y el pulgar y te dicen que son 20 cm.

Sí, en el tarro viene indicado el peso, que debe de ser exacto, pero ¿cuántos consumidores podrían decir cuántas puntas de espárragos hay en 110gr? Ni el mismísimo Sr. Carretilla sabría decirlo. Me apuesto mis 20 cm.

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4 Responses to “Ordenar espárragos, engañar al cliente”

  1. Raquel Says:

    Y lo peor es la facilidad con la que los consumidores picamos en este tipo de engaños, yo la primera… habrá que fijarse mas!! … Ahora, una cosa queda clara: @Javimos de aquí a los Goya xDDD

  2. Rodrigao Says:

    compremos en ultramarinos e prazas de abastos! timarannos tamén, pero co tempo podemos establecer unha relación máis cercana onde os pequenos enganos acaban desaparecendo. Ademáis, o bon, leva tempo. Bicos!

  3. Andres Says:

    Pues fíjate tú que yo la veo más como una idea de un hombre de unos 55, que ha hecho dinero y que se siente listo y poderoso, además tiene a mucha gente trabajando para él y una empresa que da mucho dinero y con el que puede ir pagando másters MBA a sus hij@s y así sucesivamente….

    Un tonto con dinero, como dirían en mi pueblo.

  4. Rodrigao Says:

    Andrés, él diría que somos unos envidosos… y pobres! un abrazo.

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